Ciro Maguiña, médico infectólogo

"Los viajes por el mundo hacen que las enfermedades de los trópicos crezca"

Ciro Maguiña Vargas es vicerrector de Investigación de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, su alma mater. Es uno de los más reputados  infectólogos del país y el primero en descubrir el SIDA en el Perú.


Doctor, usted ha escrito el libro “Ser médico en el Perú”, y usando esa frase le pregunto ¿qué significa ser médico en el Perú?
Es una aventura. El país es un país complejo y difícil, y el médico que se queda sabe a qué se queda, y dependiendo de su  vocación puede hacer una actividad docente, de vocación o de servicio. Yo decidí no irme a Estados Unidos porque soy de la sierra (San Marcos, Ancash, veía que habían enfermedades de alta prevalencia que resolver en  las poblaciones más humildes, y dije acá hay que servir.
¿Cuándo decide especializarse en infectología?
El profesor Hugo Lumbreras nos motivó a muchos no solo a servir, sino a formarse como buenos profesionales para enfermedades olvidadas. Cuando llegué a la Cayetano encontré una universidad que se dedicaba a la buena formación, a la investigación, y yo nunca pensé en hacerme millonario y tener mi clínica, simplemente quería servir porque tuve buena escuela, buenos maestros y la familia. Por eso, cuando decidí ser infectólogo tropicalista, es porque quería hacer algo más. Aparte, no soy un médico más en el sentido numérico general, que yo respeto. Soy un médico que aporta algo más. Yo hice mis especialidades pensando en aportar y pensando en capacitar, por eso me dediqué a la docencia.
¿Qué enfermedades infecciosas prevalecían cuando usted empezó a estudiar la carrera?
La tifoidea, la tuberculosis, la fiebre malta y la enfermedad de Carrión, que después me dediqué a investigar hace más de 30 años como un tema de salud pública. Siendo residente descubrí el  primer caso de VIH en el Perú en mayo de 1983, cuando nadie sospechaba. En esa época era dramática, no había terapia, y hoy es una enfermedad que ha crecido tanto que es lo que más vemos en los hospitales. Solo en el hospital Cayetano Heredia tenemos más de tres mil 500 pacientes en control con VIH.

¿Usted en algún momento quiso emular lo que hizo Daniel Alcides Carrión de inocularse sangre de la verruga?
No, pero recuerdo que me inoculé, investigando de alumno, la enfermedad de chagas. Le iba a sacar a un ratón el bicho que había inoculado y ese ratón infectado me mordió. Y me hicieron todas las pruebas y el tratamiento para chagas.
¿Cómo es la enfermedad de chagas?
La chirimacha, que es un mosquito, al picar a la gente inocula un parásito que se  llama Trypanosoma cruzi. Al comienzo no da nada, a veces da fiebre, dolor de cabeza, se hincha el ojo, pero muchas veces, después de 30 o 40 años, da un paro cardiaco y muere. Produce un daño cardiovascular severo. Esta enfermedad era endémica en Arequipa, Moquegua y Tacna. Es una enfermedad controlada en Chile, Argentina, Brasil, y está asociada a zonas rurales, a la pobreza, porque ahí vive esta chirimimacha. Todavía sigue el problema, mucha gente porta este parásito. Es una enfermedad crónica de América.
De las enfermedades de estos tiempos, ¿cuál le preocupa más como investigador?
La tuberculosis. Incluso hoy, lamento decirlo, por un mal manejo que se tuvo del programa, por no inversión adecuada y por malos esquemas,  tenemos la tuberculosis MDR y XDR, que son las más resistentes, y Perú está en los primeros lugares del mundo. Esta tuberculosis es donde hay hacinamiento; es la tuberculosis de la  pobreza, de las cárceles, de los pueblos jóvenes enormes, y esa es una de las cosas que me preocupa porque requiere tratamiento largo, y es caro. Si bien estos años se ha hecho esfuerzo importante, todavía esta tuberculosis MDR y XDR prevalece.
El. Dr. Maguiña es muy requerido por la prensa.
Usted también es especialista en dermatología, ¿cómo vincula su faceta de infectólogo con la de dermatólogo?
Casualmente, trabajando en la verruga peruana, que es la enfermedad de piel típica, me gustaba también la enfermedad de las arañas y serpientes, y empecé a investigar la mordedura de todos los bichos y de los animales ponzoñosos que da problemas de piel, y cuando fui a Brasil a hacer un stage para trabajar el control de la lepra, me entrené en dermatología sanitaria, y es ahí que llego a ver los problemas de piel y ahí me nace el campo de la dermatología que en el Perú, por ser zona tropical, está muy ligada la medicina tropical. Entonces me dediqué a hacer la sub especialidad de dermatología especialmente para controlar  la lepra en la Amazonía  a través de la detección precoz.
¿Usted cree que seguirán apareciendo nuevas y más enfermedades infecciosas?
Claro. El cambio climático es un fenómeno universal. Los viajes en el mundo hacen  que vengan muchos gringos y estos gringos adquieren enfermedades de los trópicos, y eso ha motivado que esta especialidad crezca. Por eso en Cayetano Heredia tenemos hace 21 años el Instituto de Medicina Tropical. Han venido 700 médicos de todo el mundo, desde 21 países, a entrenarse aquí para que vean estas enfermedades asociadas con los viajes. Hoy en día nuestra especialidad es muy solicitada en el mundo. 
Usted es vicerrector de Investigación de la Universidad Cayetano Heredia, ¿qué investigaciones realizan actualmente?
Nosotros impulsamos la profundización de la investigación en muchas áreas, no solamente en el área de  enfermedades tropicales, sino también crónicas. Hoy en día ha aparecido que hay más diabetes, más hipertensión, más cáncer, y eso requiere todo un esfuerzo para investigar estas enfermedades del desarrollo. Todo esto nos obliga a nuevas líneas y nuevos método de diagnóstico de biotecnología, biología marina, ciencias del mar, por eso Cayetano es líder en el Perú y somos número uno en investigaciones y trasciende a América Latina. Todo lo que gana la universidad es para investigaciones.


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